viernes, 2 de mayo de 2008

El siglo 21 y las tecnologías de la información, la globalización y la vuelta de la ciudad al campo, el tecno sexual y los libros.


Esta claro que el siglo 21 nos ha traído de una forma imparable un nuevo marco para la comunicación interpersonal, la generalización de Internet como medio de comunicación, mas allá de mero transmisor de información sino también llegando a ser protagonista de las relaciones interpersonales ha provocado un cambio de mentalidad en la forma de percibir las sensaciones en la nueva cultura de la información.
Globalizamos cada día un poco mas, buscamos cada día mas métodos de ser escuchados nos informamos y buscamos cada vez mas información , nos rodeamos de la ultima tecnología, mp3, ipod, pdas, ordenadores portátiles , luchamos por encontrar un hueco en esta nueva sociedad de valores, nos olvidamos de la escritura e inventamos nuevos idiomas a través de los mensajes de texto, nos ahogamos en una vaso de agua y tratamos de encontrar salidas refugiándonos en los centros comerciales hemos perdido principios y costumbres que antes eran el padre nuestro de cada día, hacia donde va la sociedad actual?, Donde nos hemos quedado, porque esta involución.

Frente a esta vorágine de cambios, una parte de la sociedad se abre paso confirmando lo cíclica que puede llegar a ser la evolución.

Después de que en la revolución industrial las familias se trasladaran del campo a la ciudad buscando la prosperidad de la tierra prometida por el capitalismo, ahora en pleno siglo de las comunicaciones se esta volviendo hacia atrás, se empiezan a recuperar los campos abandonados, valoramos la tranquilidad frente al caos de la ciudad, vivimos estresados y nuestra calidad de vida aun contrastando con mayores y mejores ingresos y puestos de trabajo, ha decaído, vivimos para trabajar, no disfrutamos del tiempo libre, nos estresamos en las vacaciones, no somos justos con nosotros mismo y heos olvidado los pequeños placeres de la vida.

El otro día junto con unos compañeros decidimos recuperar por unas horas las sensaciones del campo, nos dirigimos a uno de esos pueblos que abundan en la península iberia, uno de esos remansos de paz donde de repente la naturaleza te habla a gritos y te devuelve la conciencia de quien realmente eres.

Fue el sábado a despertar de una noche de rocío y silencio cuando tras haber tomado una ducha a la antigua, remojando mis sienes y mi cuerpo en el balde del agua de aquel pozo, cuando descubrí porque los libros no podían morir, fue entonces cuando me deleite pensando en lo que perderíamos si cuando acurrucado a la vera de algún río, vigilando los movimientos de la curruca cabecinegra no pudiera echar mano de mi guía de aves y a pleno silencio natural cortado por el piar de un martín pescador y el croteo de una cigüeña pasar las paginas apergaminadas por el vaivén de mis pequeñas expediciones al campo.

Es entonces cuidando descubres donde esta el limite de la tecnología, y porque el tecno-sexual esta condenado al ahogamiento por sus propias maquinas.
Es entonces cuando con un tomo recuperado de alguna vieja biblioteca puedo pararme a pensar a dibujar a imaginar aquel paisaje o este cielo turquesa.